jueves, 4 de octubre de 2018

Y los muertos se levantan...

Asolado por las dudas. 

Presiones externas simultáneas
Chocan con mi mente,
que se tambalea estrepitosamente.

Cómo una luz en la penumbra,
recibiendo de la oscuridad este choque mortal
que me lleva a un desenlace fatal

Solo, en tierra de nadie,
sigo mi propio camino,
ese que te lleva a un amargo destino.

Odiado por todos,
comprendido por nadie,
vago sin rumbo
y a veces me falta el aire.

Rumbo seguro,
rumbo incierto, espera...
¿Que es lo correcto?

Árboles caídos,
fuentes derramadas,
una tenue luz que se apaga.

Me abrí en pos de un mundo mejor
y ahora temo que este me devore
cegado por su ansia
de crear jodidos clones.

Rascan la corteza
ciegos, absortos,
vislumbran con totalidad,
sin desde lejos el árbol contemplar.

Desbordan fuentes
ciegos, obcecados,
destruyen lo que creen inerte
en su afán de no dejarse arrastrar por la corriente.

Falso paraíso fruto del ostracismo,
donde arden fuegos infinitos,
que un día descubrí que ya no son eternos.

¡Estás ciego!
Le dijo el topo al murciélago mientras el gato observaba desde lejos.

Pensamiento único y certero
esculpido con mucho esmero,
reconstruyendo parte de tu mente,
cegandote rapida e incomprensiblemente.

Recorriendo un túnel único
donde se presentan múltiples salidas
y el viaje es solo de ida.

Solo en el camino...o quizás no tanto...

Hoy los muertos se levantan,
me muestran su verdad,
nos vamos juntos de parranda,
bebemos todos en comunidad.

Borrachos en el bar,
nos acercamos poco a poco a la verdad,
traspasamos ese oscuro umbral
que nadie se atreve nunca a cruzar.

Saliendo juntos del túnel,
todo se ve con claridad
pero nos atacan y tratan de quitar la libertad.

Pero el mundo no nos podrá devorar,
ahora sabemos la verdad y entraremos a matar
ya que por suerte o por desgracia
no nos queda vuelta atrás.

martes, 22 de mayo de 2018

Puentes de Plata

Triste, como estado habitual.
Triste, como daño colateral.
Triste, como sentimiento en espiral.

Crisis existencial de tremenda gravedad.
Estado agridulce, estancado en la perpetuidad,
salpicado con pequeños tintes de felicidad.

Sin saber ni que mierda escribir.
Divagando en el folio sin orden ni jerarquía. Sin estructura o idea clara.
Escribir por el mero hecho de escribir,
porque el no hacerlo,
supondría irremediablemente mi fin.

Sin orden ni jerarquía; ¿para qué?

El caos de este ciclón no se puede controlar.
Demasiada mierda que manejar y muy poca capacidad.
Difícil relatar algo en especial,
cuando tu alma esta a punto de explotar.

Puentes de plata se hunden bajo mis pies,
sin avisar con un mínimo vaivén.
Volcanes salvajes rugen constantemente bajo mi piel.

Cruentas batallas se libran hoy bajo el umbral,
destruyendo cada vez más mi moral.

No se que quiero, ni tampoco lo que espero.
Solo que te quiero.
Y ni si quiera lo se…

Arrepentido, sin estar arrepentido.
Desglosando mi mente con cada suspiro.
Mirar al vacío sin sentir miedo,
para después de saltar
morir de miedo.

Auto engaño consentido,
que dejo de tener sentido.

Sentimientos desbordados,
huellas del pasado,
rajandome el costado.

Autodestrucción exquisita,
como única salida.

Deslizando sonrisas,
vistiéndome a prisa.

Musa de mi corazón,
destruida por mi propia razón.

No se que debo hacer, ni a quien escuchar.

Dudas salvajes que me embisten,
las desvío,
No dejan de insistirme.

Doble tropiezo,
herida sangrante,
el futuro es incierto,
miedo a volver a ahogarme.


Ya se sabe,
ríos que mueren en el mar,
allí siempre acabarán.

Retomar el rumbo para volver a naufragar.
¿Y qué importa naufragar
 cuando el trayecto podrás disfrutar?
Al menos sera real…

¿Y que importa el miedo al naufragio,
cuando ya estas más que encallado?
Nada en absoluto…

Despeje mental, realidad absorbida.
Escribiendo sin orden, encuentro mi orden.

Explorando mi mente,
expresando con tinta las ideas,
pongo en orden mi inconsciente.

Nuevos puentes de plata desplegados ante mí,
Me deslizo sobre ellos, con una sonrisa al fin.

Ando con cautela, pues el vacío esta debajo,
y aunque no se como ni cuando,
se acabaran nuevamente derrumbando.

Y nuevos puentes deberé tender sobre el papel.
construidos con tinta, humo y pensamientos.

Puentes seguros y efímeros,
sobre los que poder andar,
encima del oscuro precipio.

Y estos a su vez,
también desaparecerán,
Y sera de nuevo el papel,
quien me salve una vez mas.

Bucle infinito de construcción, albañil de mi propia conciencia.
Esclavo incansable de mis propios pensamientos.
Sobreviviendo un día más,
a este mundo oscuro e incierto.

Triste, como estado habitual.
Triste, como daño colateral.
Triste, como sentimiento en espiral.

Feliz, como estado transitorio y reflexivo de la realidad.