Triste, como daño colateral.
Triste, como sentimiento en espiral.
Crisis existencial de tremenda gravedad.
Estado agridulce, estancado en la perpetuidad,
salpicado con pequeños tintes de felicidad.
Sin saber ni que mierda escribir.
Divagando en el folio sin orden ni jerarquía. Sin estructura o idea clara.
Escribir por el mero hecho de escribir,
porque el no hacerlo,
supondría irremediablemente mi fin.
Sin orden ni jerarquía; ¿para qué?
El caos de este ciclón no se puede controlar.
Demasiada mierda que manejar y muy poca capacidad.
Difícil relatar algo en especial,
cuando tu alma esta a punto de explotar.
Puentes de plata se hunden bajo mis pies,
sin avisar con un mínimo vaivén.
Volcanes salvajes rugen constantemente bajo mi piel.
Cruentas batallas se libran hoy bajo el umbral,
destruyendo cada vez más mi moral.
No se que quiero, ni tampoco lo que espero.
Solo que te quiero.
Y ni si quiera lo se…
Arrepentido, sin estar arrepentido.
Desglosando mi mente con cada suspiro.
Mirar al vacío sin sentir miedo,
para después de saltar
morir de miedo.
Auto engaño consentido,
que dejo de tener sentido.
Sentimientos desbordados,
huellas del pasado,
rajandome el costado.
Autodestrucción exquisita,
como única salida.
Deslizando sonrisas,
vistiéndome a prisa.
Musa de mi corazón,
destruida por mi propia razón.
No se que debo hacer, ni a quien escuchar.
Dudas salvajes que me embisten,
las desvío,
No dejan de insistirme.
Doble tropiezo,
herida sangrante,
el futuro es incierto,
miedo a volver a ahogarme.
Ya se sabe,
ríos que mueren en el mar,
allí siempre acabarán.
Retomar el rumbo para volver a naufragar.
¿Y qué importa naufragar
cuando el
trayecto podrás disfrutar?
Al menos sera real…
¿Y que importa el miedo al naufragio,
cuando ya estas más que encallado?
Nada en absoluto…
Despeje mental, realidad absorbida.
Escribiendo sin orden, encuentro mi orden.
Explorando mi mente,
expresando con tinta las ideas,
pongo en orden mi inconsciente.
Nuevos puentes de plata desplegados ante mí,
Me deslizo sobre ellos, con una sonrisa al fin.
Ando con cautela, pues el vacío esta debajo,
y aunque no se como ni cuando,
se acabaran nuevamente derrumbando.
Y nuevos puentes deberé tender sobre el papel.
construidos con tinta, humo y pensamientos.
Puentes seguros y efímeros,
sobre los
que poder andar,
encima del oscuro precipio.
Y estos a su vez,
también desaparecerán,
Y sera de nuevo el papel,
quien me salve una vez mas.
Bucle infinito de construcción, albañil de mi
propia conciencia.
Esclavo incansable de mis propios pensamientos.
Sobreviviendo un día más,
a este mundo oscuro e incierto.
Triste, como estado habitual.
Triste, como daño colateral.
Triste, como sentimiento en espiral.
Feliz, como estado transitorio y reflexivo de la
realidad.