martes, 28 de enero de 2020

El peso del polvo

Lo siento en mis huesos.
Lo siento en mi hígado.
Lo siento en mi pecho.

Polvo acumulado.
Impenetrable, grueso, profundo.
Pesadez perpetua. Fatiga crónica. Eterno agotamiento interno.

Dos días de euforia,
Cuatro de insufrible agonía.
Tres de autoestima, dos de eterna desdicha.

Interminable cuestionamiento imperecedero de todo lo que me rodea.
Ya no sé que mentira es verdad,
a veces no puedo parar de pensar.

Esclavo de mis miedos, prisionero de mi ánimo,
lucho contra todo
hasta que exhausto me desintegro.

Y lloro. Lloro en silencio por miedo a alzar la voz.
Lloro en las sombras de mi psique
por no poder con tanto dolor.

Muchos me abrazan, muchos me rodean
pero si supieran...¿Cuantos se quedarían?

Un árbol da sombra bajo el sol
pero atrae los rayos en medio del brutal chaparrón.

Las expectativas son veneno,
el ideal un hermoso árbol hueco
ser incorformista, un suicidio lento.

Cuantas cosas buenas destrui por no ser lo que esperaban
Cuanta ilusión he perdido, sin intentar llegar al final del camino.

Por mi mismo, por mis miedos, mis temores,
autoengaños, pensamientos, negaciones.

Por mi mente deformada, que retuerce y tergiversa
hasta que todo lo que me rodea se revienta.

Solo busco una mirada,
unos labios, unos ojos,
un espíritu libre sobre el que reposar,
cuando todo se desmorone y ya no pueda más.

Un alma loca en este mundo de cuerdos
que pueda bailar al compás de la música
aún cuando ni siquiera la pueda escuchar.

A veces me siento solo. Profundamente solo.
Navegando entre dos mares
sin pertenecer a ninguno.

Paseo entre las calles al abrigo de la noche.
Hoy quiero refugiarme en mi.
Es el mejor sitio a donde huir.
Nadie me juzga allí.
Nadie me confirma que no encajo aquí.

Si pudieras ver lo que yo veo,
si pudieras sentir lo que yo siento,
aunque solo fuera un mísero segundo...

Quizás comprenderias que no estoy loco.
Que solo veo y siento de forma diferente a otros.

Estoy cansado.
Cansado de luchar conmigo mismo sin descanso.
Cansado de barrer el polvo una y otra vez, hasta que vuelve a acumularse.
Cansado de la cárcel que yo mismo construí.
Cansado de sentirme esa pieza defectuosa que se coló por error en la caja del puzzle.
Cansado de ser fuerte...

Hay días que todo pesa demasiado.
Que las pequeñas cargas que soportas,
se tornan toneladas.

Hay días que lo mejor que puedes hacer,
es dejarlo todo y derrumbarte.
Mientras dejas que el polvo te cubra.
Poco a poco.
Dejando que penetre hasta los huesos...